24 de noviembre de 2025
DESESPERAZA
"Mata un desdén, atierra la paciencia,
o verdadera o falsa, una sospecha;
matan los celos con rigor más fuerte;
desconcierta la vida larga ausencia;
contra un temor de olvido no aprovecha
firme esperanza de dichosa suerte...
En todo hay cierta, inevitable muerte;
mas yo, ¡milagro nunca visto!, vivo
celoso, ausente, desdeñado y cierto
de las sospechas que me tienen muerto,
y en el olvido en quien mi fuego avivo,
y, entre tantos tormentos, nunca alcanza
mi vista a ver en sombra a la esperanza,
ni yo, desesperado, la procuro,
antes, por estremarme en mi querella,
estar sin ella eternamente juro."
o verdadera o falsa, una sospecha;
matan los celos con rigor más fuerte;
desconcierta la vida larga ausencia;
contra un temor de olvido no aprovecha
firme esperanza de dichosa suerte...
En todo hay cierta, inevitable muerte;
mas yo, ¡milagro nunca visto!, vivo
celoso, ausente, desdeñado y cierto
de las sospechas que me tienen muerto,
y en el olvido en quien mi fuego avivo,
y, entre tantos tormentos, nunca alcanza
mi vista a ver en sombra a la esperanza,
ni yo, desesperado, la procuro,
antes, por estremarme en mi querella,
estar sin ella eternamente juro."
El anterior es un fragmento de la canción de Grisóstomo, texto que recupera don Quijote durante el entierro del pastor Grisóstomo. Me ha llamado especialmente la atención el mencionado fragmento porque en él, Grisóstomo expresa una intención (eternamente jura) de prescindir de la esperanza, ya que el desdén, la sospecha, los celos, la ausencia y el olvido le impiden encontrarla; además, se asombra de que, a pesar de todo, pueda seguir viviendo.
La cuestión que suscita el texto en mí es la siguiente:: ¿Puede alguien vivir sin esperanza? Y más aún, voluntariamente, ¿nunca buscarla? Parece que no fue el caso para el pastor Grisóstomo, que a pesar de su voluntad de vivir sin ella, terminó sucumbiendo a los efectos nocivos del desamor.